Perspectiva de género en las neurodivergencias: ¿por qué importa?

Fecha: 03 de enero de 2025

Perspectiva de género en las neurodivergencias: ¿por qué importa?

Cuando hablamos de autismo (TEA) o TDAH, solemos imaginar perfiles más o menos “típicos”. Sin embargo, lo que consideramos “típico” ha sido, históricamente, modelado por una mirada masculina.

La ciencia, la educación e incluso los criterios diagnósticos han tendido a centrarse en cómo se manifiestan estas condiciones en niños, dejando fuera muchas experiencias de niñas y mujeres.

Esto genera infradiagnóstico, diagnósticos tardíos y una comprensión incompleta del malestar real de muchas personas neurodivergentes.

¿Qué papel juegan el sexo y el género?

Tanto el TEA como el TDAH son condiciones con una gran heterogeneidad: no hay un único origen ni una única forma de expresarse. Uno de los factores clave para entender esta diversidad es el sexo y el género.

Estudios recientes muestran que, cuando se utilizan herramientas de detección menos sesgadas, la diferencia entre hombres y mujeres diagnosticadas disminuye.

  • No existe un perfil único de TEA/TDAH.
  • El género influye en cómo se expresa la clínica.
  • Menos sesgo diagnóstico implica menos infradiagnóstico.

TDAH en mujeres: menos visible, no menos real

En muchas mujeres predominan síntomas de inatención, menos disruptivos en contextos escolares y familiares, lo que dificulta la detección precoz.

Cuando se tienen en cuenta estos perfiles clínicos, aumentan significativamente los diagnósticos en mujeres.

Autismo y masking: cuando adaptarse agota

Muchas niñas y mujeres desarrollan estrategias sofisticadas de enmascaramiento (masking) para ajustarse a expectativas sociales de género.

Este masking puede facilitar una adaptación aparente, pero tiene un coste emocional alto y dificulta el acceso a apoyo adecuado.

¿Por qué es clave la perspectiva de género?

Incorporar la perspectiva de género en clínica no es ideológico: es una necesidad profesional y ética para comprender mejor la realidad de cada persona.

Esta mirada ayuda a detectar manifestaciones que no encajan en estereotipos tradicionales y permite acompañar de una manera más justa, respetuosa y eficaz.

  • Mejora la detección en perfiles infrarepresentados.
  • Reduce retrasos diagnósticos y sufrimiento asociado.
  • Facilita intervenciones más justas y ajustadas.

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